
Ven otra vez y tómame
amada sensación retorna y tómame
cuando la memoria del cuerpo se despierta
y un antiguo deseo recorre la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan
y las manos sienten que aún tocan.
Ven otra vez y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan.
Kavafis.
amada sensación retorna y tómame
cuando la memoria del cuerpo se despierta
y un antiguo deseo recorre la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan
y las manos sienten que aún tocan.
Ven otra vez y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan.
Kavafis.
Que se enciendan los motores, que he decidido volver, dije, Paris en arrière.
Se encendieron y empecé a surcar las nubes color de armiño, color de muerto. Volvía adonde siempre: a Colombia, la de las montañas, el país de las palmeras.
Cerré los ojos y concilié el sueño sobre el trasfondo de la mar océana sobre la que volaba raudo el bólido color índigo y blanco que me transportaba.
Cuando desperté, el mar azul más que el cielo, cedió su imperio a los golfos, las ensenadas y las penínsulas que conocía desde los años ya lejanos de la escuela primaria. Morrosquillo y Maracaibo, Barú y La Guajira: iba repasando cada accidente costanero, mientras me adentraba en la selva espesa de mis antepasados.
Y aparecieron en lontananza una casita y otra y otra, que yo divisaba con embeleso desde la estrechez de la ventanilla. Eran casitas de pobres, de campesinos, cuyos carrillos rubicundos rememoraban a mi abuelo, terco y voluntarioso como aquéllos y rezongón como dos no hay sobre la faz del mundo. ¿Cuál de todos los rimeros de construcciones será Santa Fe la vieja y cuál San Jerónimo aquende el Cauca? ¿Dónde los abrevaderos y el arroyito juguetón que baja del cerro y la casona de los corredores de la Puerta de la Almagra?, me preguntaba. Y se me mezclaban en el alma los recuerdos lacrimosos, anastomosis perfecta de mi ser con el paisaje amplio, donde un río bravo y amarillo, enfurecido, descollaba undívago por entre las cañadas empinadas de un verde encendido, profundo, triste y vespertino.
Sólo un poco más y aparecieron, como por brujeril azar, miles de argentados plásticos. Eran los invernaderos de flores que rodean a la capital; los mismos que había dejado y encontraba ahora intactos. Así, ardiente el corazón, obcecado el limpio brillo de la razón y alelados los ojos en el paroxismo de la emoción, empezó el descenso.
Poco después estaba ya en Bogotá, la sucia, la fea, la ladrona; encerrado de nuevo, presa de indecibles miedos y viendo la caer la lluvia cicatera que caía no cayendo, sin otro afán distinto al de mojar mis maletas, como diciéndome con iniquidad: estás de nuevo aquí y eres mío.
Así era, en efecto. La ciudad me absorbía como absorbían al taxi en que iba, las avenidas y sus vericuetos, sus puentes y señales. Adentro, el viento helado entraba por mis narices y penetraba en lo hondo mis pulmones; afuera, gotitas de agüita clara se despeñaban con vertiginoso ritmo sobre el cristal de la carrocería adelante, atrás, a derecha e izquierda. «Titilar de cocuyos que van dejando impresión de mechuzos agonizando, chubasco que en la noche va despertando, va despertando de su sueño al lucero madrugador», canturreaba el estéreo y su canturrear y la lluvia conspiraban contra mí.
¡Llegué!, ¡volví!, dije con la fuerza de los pretéritos que, simples, salían perfectos de mi aparato fonador con la emoción que me embargaba el alma, como si todo se perdiera en un ayer oscuro y no existiera más que el presente al que mis pies descalzos, una vez en mi alcoba, se aferraban con igual fuerza que a la tierra fría.
Entonces, apagué la luz, abrí la ventana, levanté los ojos hacia el cielo sin estrellas y, lentamente, los fui bajando para pasar revista a las montañas, a las luces de la lejanía, a los huecos de mi calle, a los techos de las casas, al tanque elevado del vecino, el que tiene por si se va el agua, que no se va hace meses; a la ventana de la chica de enfrente de nombre desconocido y escurridas nalgas, pobrecita, pobrecita; a la de su hermano, tunante y adicto al porno: abur, abur, a dormir muchacho; y al pasante errante que, las manos en la americana, arrastraba sus pies beodos sobre el asfalto acuoso, recién llovido, recién anochecido: vete a casa bohemio que la madrugada será fría. Se fue, se fueron todos, se hundieron en el vacío y sobrevinieron el silencio, que se parece a la misma muerte y yo mismo, traído desde la hondura de las sombras por mil fantasmas.
Aquí estaba de nuevo, aquí estoy. Y grité: soy yo, ¿me recuerdas?, ¿me recuerdan?, ¿me recordáis? Pero no hubo respuesta. Silencio y más silencio hasta que me dormí.

8 comentarios:
Me alegra leerle otra vez, Peregrino, veo que una buena forma de comenzar el año es acompañado de las musas.
Le dejo un saludo enguayabado de año nuevo y por aquí andaré pendiente de sus escritos.
Un abrazo.
Si, has vuelto! te celebro y te canto. Eres como el prodigo cansado de la perdicion del trabajo y los oficios serios que vuelve a su casa, a donde realmente pertenece. Te leo y creo que te puedo ver. Creo que deberia seguir tu ejemplo y volver desde mis cenizas como el Fenix. Un abrazo agrande y salud por tu regreso, por tus finas letras, y tu pasion.
El silencio guarda a veces respuestas incomprensibles y que nos rehusamos entender...
muy buen espacio, no lo abandones y sigue esparciendo tus puntos de vista a pesar de las cotidianidades ...
saludos!!!
Feliz regreso, es bueno que estés de nuevo por acá, y como dijo Tomáz con las musas.
un abrazo
Mi querido peregrino:
Y espero que no se rompa jamás.
Gracias por estar presente.
Feliz 2010, una buena estrella también viene con él.
Un cariño,
Mariposa Tecknicolor.
QUE BUENO SABER QUE ESTÁS DE NUEVO COMPARTIENDO TUS MUNDOS CON NOSOTROS, DESPUÉS DE LA ESPERA VIENE EL DESCANSO, EN ESTE CASO DE LAS LETRAS.
Nada mejor para empezar el nuevo año que el regreso a las letras, al camino de lo escrito publicado.
Gracias por los buenos deseos y espero que el regreso sea para quedarse. Feliz 2010!!
Un abrazo grande.
es verdad has vuelto............
se comprende la emocion de este relato..........
(yo tambien pude volver despues de 3 meses desconectado)
muchos saludos!
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